Guiones del regimiento del Rey.

En 1.760 el rey Carlos III determinó mediante Real Orden cómo debía ser el escudo con sus armas. Este escudo en realidad era el escudo heráldico del propio monarca, e incluía no sólo los blasones de los señoríos y títulos del rey, sino también los de su genealogía. Una vez definido el escudo de armas de su persona, comenzó a determinar cómo habrían de portarse sus armas en las banderas militares de su época. Esto era la práctica habitual de los reyes de España. En aquellos años España no tenía un escudo nacional propiamente dicho, y en consecuencia el escudo que portaban los militares españoles era el de los reyes. Que, como se ha dicho, incluían no sólo los blasones heráldicos de las tierras que incluía España, sino también la heráldica personal del rey y sus antepasados.

Por un reglamento fechado el 2 de mayo de 1.763, Carlos III reorganizó la caballería del Ejército.

Es en esta fecha en la que nace el regimiento del Rey, por fusión de los regimientos de Milán y de Flandes. El nuevo regimiento (como todos los demás), tuvo 4 escuadrones, cada uno de los cuales había de portar un guión. Al ser un regimiento de nueva creación, el del Rey tendría que confeccionar cuatro guiones completamente nuevos para su fuerza.

El diseño básico de los guiones seguía el indicado por las Reales Ordenanzas de 12 de julio de 1.728, que determinaba que:

"En cada escuadrón de caballería y dragones habrá un estandarte, cuya asta mide 9 pies y 11 pulgadas, comprendiendo en esta medida el regatón y la moharra; el fondo de dicho estandarte será encarnado y tendrá por una parte nuestras armas y por la otra un emblema de guerra con el nombre del Rgto., que debe ponerse al pié."

Traducido al sistema métrico, la altura del asta había de ser 2.760 mm. El paño del guión había de ser cuadrado, de 60 cm. de lado. Era muy normal que las astas fueran enfundadas en damasco o tafetán de diverso colorido, con galones metálicos a veces, así como corbatas de seda o tafetán de color rojo sujetas por la moharra, de la misma manera que las banderas de la infantería. Estos adornos no estaban reglamentados; dependían por entero de la ocasión y las ganas de lucimiento de cada oficial jefe de escuadrón.

En cuanto a los motivos del paño, se sabe por las revistas militares de 1.766 y 1.770, que eran como sigue:

"(...) damasco carmesí bordados de oro y plata, con las armas reales por un lado y por el otro una R, que es insignia del Regimiento, adornados con trofeos de guerra a las esquinas y una franja de oro alrededor."

Esta heráldica regimental es confirmado por una orden emitida en Maguncia (Alemania), el 29 de julio de 1.807, con el regimiento camino de Dinamarca, para dotarse de equipo en los proveedores locales. La parte que nos interesa dice concretamente:

"(...) y que los gorros de cuartel para que se distinga el Regimiento debe llevar bordada la cifra R con la corona encima bordada de estambre."

Existe una confusión por la que a veces se representa a los guiones del regimiento del Rey con el escudo del Ducado de Milán, puesto que así los dibujó el conde de Clonard en su importantísimo trabajo "Historia Orgánica de las Armas de Caballería e Infantería del Ejército". Sin embargo, Clonard en este trabajo copia una lámina del regimiento de Milán fechada en 1.737, por lo que la heráldica que le adjudica al regimiento del Rey no es la suya, sino la de uno de sus predecesores. Nadie pareció advertir el error durante siglo y medio, hasta que recientemente Luis Sorando corrigió el descuido de Clonard.

Es asimismo Luis Sorando el que modernamente ha dibujado una reproducción de los guiones del regimiento, con sus motivos heráldicos, tal como se supone que debían ser desde 1.763 hasta 1.808. Esta reproducción es la que aquí se incluye.


Anverso del guión, con las armas reales. Puede verse que el motivo es perpendicular al asta, para que al rendir el guión en los actos de parada y honores, los motivos sean visibles para los espectadores.


Reverso del guión, con la heráldica regimental: una "R" mayúscula centrada en el trofeo.

Es preciso señalar que en 1.786 los regimientos de caballería pasaron de tener 4 escuadrones a tener 3. La reorganización de la caballería en 1.803 aumentó el número a 5 escuadrones, de los cuales el 5º era desmontado, y a él se incorporaba el personal no combatiente y auxiliar, por lo que no llevaba guión alguno. Es de suponer que o bien se recuperó el cuarto guión abandonado en 1.786 o (lo más probable) se haría un cuarto guión nuevo, similar a los existentes.

Los guiones de caballería, al ser guiones de la caballería mucho más elaborados, de paño más lujoso, y más ricamente bordados que los de infantería, eran un objetivo muy atractivo para los cazadores de recuerdos, fueran amigos o enemigos.

Precisamente por eso no hemos sido capaces de encontrar modernamente artesanos que sean capaces de confeccionar un guión como aquellos, razón por la cual nuestro regimiento de caballería hasta la fecha carece enseñas. No obstante, seguimos buscando y no es descartable que algún día los jinetes del Rey vuelvan a cabalgar tras sus guiones.

Nuestro agradecimiento a Luis Sorando Muzás por los datos aportados para realizar este trabajo. El dato del encargo de Maguncia ha sido obtenido de Juan Antonio Aded Guerra, a través de Luis Sorando.