Muchas personas nos han preguntado exactamente qué es lo que hacemos y qué tiene de especial como para dedicar a ello buena parte de nuestro tiempo.

La respuesta breve es que nos dedicamos a la recreación histórica (también conocida por su denominación en inglés, re-enacment), pero esa respuesta en realidad responde sólo a medias. Lo que nosotros hacemos es revivir la historia.

La recreación histórica, o mejor, la historia viva -como nosotros preferimos llamarlo- es un encuentro activo en el presente con el pasado. Es la revisitación de hechos de los que nuestros antepasados fueron testigos y protagonistas, recordados y vueltos a representar con la máxima fidelidad a los originales. Como muchos de los que hemos participado alguna vez en alguna recreación reconocemos: "De pronto se abrió una puerta, y dando un paso, me encontré en otra época, en otro tiempo..."

Los participantes en estos eventos recreamos la vida de los hombres y mujeres que protagonizaron momentos significativos en la historia de nuestra nación, de nuestra ciudad, de nuestras gentes...


Miles de personas en todo el mundo participamos hoy en día en recreaciones históricas. Los períodos históricos recreados abarcan miles de años, desde la época romana, hasta las dos guerras mundiales. En España es una actividad que cuenta con algunos muy honrosos y ya consolidados precedentes, pero no son excesivamente conocidos, con la excepción quizá de las fiestas de moros y cristianos.

La recreación histórica tiene una vertiente lúdica, de pura y simple diversión, de escapar de la rutina habitual y fantasear con que somos otra persona en otro mundo. Porque la historia y el aprendizaje de la misma no están reñidos con la diversión. Es francamente divertido compartir con tus amigos unos días en los que las preocupaciones del día a día, lo habitual, lo cotidiano, queda sustituido por un mundo de magia en el que las cosas son de otro modo, pero siguen siendo de verdad.

Las razones que nos impulsan a los participantes en las recreaciones históricas son tan diversas como nuestros orígenes personales. Hay dos elementos comunes a todos nosotros: el cariño a la historia de España, y una especial atracción por el período que recreamos, que es el denominado genéricamente Guerras Napoleónicas, el período comprendido entre 1805 y 1815. De esa atracción nace la curiosidad por acercarse a la experiencia de los que nos precedieron, procurando reconstruirla con toda la exactitud posible.

Eso obliga a hacer un esfuerzo por vestirnos, equiparnos y comportarnos tan exactamente como se pueda a aquellos que fueron nuestros antepasados. Con ello se consigue una mayor exactitud en la representación, y también una mayor comprensión de los hechos.

Contemplar un campo de batalla desde el mismo punto que tuvieron los soldados que pelearon en ella, equipado con sus mismos elementos, hace que los hechos del pasado surjan de repente ante nosotros bajo una nueva luz, como si volvieran a ser. Y así, tras una recreación bien vivida, de alguna manera, siglos después, podemos decir yo estuve allí también...


Mayo de 2003, La Albuera, 192º aniversario de la batalla.

Reconstruyendo los elementos.

La revisitación de la historia nos llevó a los miembros de los Voluntarios de Madrid a reconstruir un regimiento de la época de la Guerra de la Independencia como mejor medio para poder revivir las situaciones y los hechos de aquella época.

La unidad escogida para la reconstrucción fue el Regimiento de Infantería de Línea de Voluntarios de Estado. Esta elección no fue causal. Este regimiento fue la única unidad regular que se alzó contra los franceses en los hechos del Dos de Mayo. Posteriormente este regimiento formó parte del esfuerzo de guerra del pueblo de Madrid, ya con el nombre de Regimiento de Infantería de Línea de Voluntarios de Madrid (para más información recomendamos leer la historia de nuestro regimiento). El hecho de que además la mayor parte de nosotros residamos en o cerca de Madrid era un aliciente adicional para recrear una unidad militar ligada a la historia madrileña.

Se conoce bastante bien la uniformidad de aquel regimiento, gracias a los testimonios que se conservan. Asimismo, se conserva información suficiente acerca de la bandera de combate de los Voluntarios de Madrid como para poder reconstruirla, cosa que era otra de nuestra intenciones (para más información recomendamos leer la historia de nuestra bandera). Con ello contábamos con la base documental para poder tratar de reconstruir la uniformidad completa de los Voluntarios de Madrid de 1808.

El siguiente paso fue buscar los elementos necesarios para reconstruir la uniformidad y la vestimenta. Como es fácil de imaginar, no fue tarea fácil. No sólo los elementos de aquella época son raros de encontrar y caros, sino que además algunas de las profesiones que entonces se dedicaban a producirlos ya no existen.



A la derecha, fusilero del Regimiento de Infantería de Línea Voluntarios de Estado según el Estado Militar de 1.805 (archivo del Aula Militar "Bermúdez de Castro", publicado por el Ministerio de Defensa).

Finalmente, con esfuerzo, mucha dedicación, y paciencia, encontramos telas y utensilios, artesanos (talabarteros, guarnicioneros, sombrereros, modistas, etc.) que estuvieran dispuestos a realizar elementos según patrones originales. Los resultados han sido realmente buenos. En pocos meses pudimos disponer de un pequeño número de fusileros completamente equipados y así poder debutar con nuestro nombre, uniformidad y bandera en julio de 2002, en la recreación de la Batalla de La Coruña.

El número de recreadores equipados completamente siguió creciendo, y a la par comenzamos a trabajar en las mejoras en la equipación y uniformidad, buscando siempre la máxima fidelidad en los elementos de que nos fuéramos equipando, a la par que hacer asequibles los elementos del equipo a nuestros bolsillos. Puede afirmarse sin lugar a dudas que este deseo de máxima fidelidad es una de las señas distintivas de los que somos recreadores en los Voluntarios de Madrid.

 


Julio de 2003, Medina de Rioseco, 195º aniversario de la batalla.

A principios del año 2004 surgió entre nosotros otra idea nueva, y era la de aprovechar los conocimientos de equitación de algunos de nuestros miembros para recrear otro regimiento de la época, en este caso, y tras varias discusiones, el Regimiento de Caballería de Línea del Rey, el decano del Cuerpo de Caballería.

Comenzó de nuevo el esfuerzo por localizar y producir los elementos de uniformidad y equipación propios de la caballería. Evidentemente, esta vez ya contábamos con cierta experiencia de cómo y dónde buscar.

El debut de este regimiento se produjo en mayo de 2004 en la recreación de la Batalla de La Albuera.

Estamos contentos de haber sido capaces de recrear una segunda unidad de época, pero más aún porque esta recreación es un proyecto conjunto entre nosotros y la Asociación Urgull Histórico de San Sebastián, con lo que gracias a esta reconstrucción hemos estrechado lazos con otros recreadores españoles.

 

No descartamos en un futuro recrear alguna otra unidad si así lo consideramos oportuno.

Y mientras, seguimos buscando mejorar, ir a más, equiparnos mejor y con más detalle, porque la búsqueda de la excelencia nunca cesa.

Reconstruyendo los hechos.

El siguiente reto que nos planteamos fue la organización de eventos de reconstrucción histórica.

Esto no es fácil. Hace falta disponer de unos recursos materiales y humanos importantes, y contar además con recreadores, aparte de nuestro grupo. Pese a las dificultades que hemos encontrado, la carencia de recursos y los "sí, pero" de última hora, la ilusión nunca nos faltó. Gracias a ellos hemos logrado organizar varios eventos, que esperamos poder seguir organizando en un futuro.

Nuestro estreno en estas lides fue en la recreación del Combate de Somosierra en 2002. Este combate fue recreado, con aún más éxito de asistentes, en 2003. Además, hemos jugado un papel importante en el Homenaje a El Empecinado en Alcalá de Henares, en junio de 2004, hemos hecho una demostración en vivo en el Museo del Ejército en junio de 2004 y también organizamos en octubre de 2004 las 1as Jornadas Napoleónicas en Castrillo de los Polvazares (Astorga, León), bajo el título de La Maragatería en la Guerra de la Independencia.

Todas estas actividades siguen en nuestra agenda para años futuros, así como otras. Por ejemplo, en las conmemoraciones del Dos de Mayo en Madrid, o en la conmemoración de la Batalla de Talavera. Hechos todos ellos ligados a la historia de Madrid y a la historia de armas de nuestro regimiento.

Como se ha dicho, estas recreaciones tienen su parte lúdica, pero nosotros pretendemos llevarlas a cabo por otra razón, mucho más importante: para dar a conocer la historia de España a sus gentes. Pero no con una explicación de cartón piedra, sino de un modo que pueda verse, tocarse y oírse: reviviendo los hechos.


Además, evidentemente, queremos seguir yendo a tantas recreaciones como nos sea posible, en España o fuera de ella. La disponibilidad no siempre es la más indicada, pero mientras la ilusión no decaiga, allí estaremos.